Actualmente sigue habiendo dos bandos de padres: los que creen y los que no creen en el “corte de digestión”. Pero, ¿eso del “corte de digestión” es verdad o mentira? Lo cierto es que el término “corte de digestión” es erróneo. Los problemas que pueden ocurrir al introducirse en el agua se relacionan más con otras situaciones que con la digestión y el aparato digestivo.
Lo que suele ocurrir es que se produce un síncope (pérdida de conocimiento) como consecuencia de la diferencia de temperatura entre la superficie del cuerpo y el agua (…) Por todo lo anteriormente dicho, para prevenir un “síncope de hidrocución” se deben evitar las exposiciones prolongadas al sol y los ejercicios físicos intensos antes del baño, el baño después de las comidas (especialmente si han sido copiosas o se han ingerido bebidas alcoholicas) y la entrada brusca al agua fría.
Lo conveniente es entrar poco a poco en el agua para que el cuerpo se adecue progresivamente a la nueva temperatura. Además, una vez dentro del agua se debe salir rápidamente o pedir ayuda si se siente mareo, escalofríos, náuseas, visión borrosa o zumbidos de oídos (…) no son los niños los más proclives a sufrir este tipo de accidentes; y que, aunque el término “corte de digestión” sea incorrecto, hay que tener cuidado con el baño en determinadas situaciones.
Lo anterior lo escribió: Dr. Fermin Mearin
















Agregar mi comentario